Juanjo Seoane


Dulce pajaro de juventud
Tenesse Williams

Thomas Lanier Williams(Columbus, Mississippi, 1914 – Nueva York, 1983). Llevó a la escena el mundo de las pasiones, describió a seres marginados, víctimas de las frustraciones y de los excesos de la sociedad y exploró los límites de la condición humana a través de "individuos doblegados por las circuntancias". Logra su primer gran éxito con "El Zoo de Cristal", estrenada en 1944. Con la obra "Un tranvía llamado deseo", obtiene el Premio Pulitzer en 1948. Su abundante producción dramática se sigue representando en los escenarios del mundo entero y ha sido adaptada al celuloide en numerosas ocasiones por distintos directores. Su influencia en la dramaturgia actual es innegable, muchos autores contemporáneos han bebido de su arte escénico.

 

No podemos olvidar piezas tan fundamentales como:

 "La rosa tatuada", 1950.

  "La gata sobre el tejado de zinc caliente", 1955.

  "Súbitamente el último verano", 1958.

  "Dulce pájaro de juventud", 1959.

  "La noche de la iguana", 1961.

Quisiera terminar este breve esbozo de la biografía de Tennessee Williams con sus propias palabras sobre el teatro y el arte: "…el arte es una forma de anarquía, y el teatro es una forma de arte. El arte sólo es anarquía en yuxtaposición con la sociedad organizada. Es una anarquía beneficiosa; debe serlo, y si es verdadero arte lo es. Es beneficiosa si construye algo que faltaba, y lo que construye puede ser la crítica de lo que existe".

Reparto


Dulce pajaro de juventud
Dirección: Alfonso Zurro

Princesa - Analía Gadé

Chance Wayne - Pep Munné

Staff - Gorgonio Edu Abaga

Tia Nonnie - Lola Cordón

Tom Junior - Francisco Lahoz

Jefe Finley - Francisco Piquer

Lucy - Luisa Fernanda Gaona

Hombre - Alejandro Navamuel

Budd - Pedro Casado

Scotty - Juan Antonio Molina

             
       
             

Sinopsis

Dulce Pájaro de Juventud, una de las obras más significativas de Tennessee Williams, muestra sobre el escenario la relación, llena de sensualidad y patetismo, que se establece entre una famosa actriz que no soporta su propia decadencia física y un gigoló que aspira a poder seguir soñando con la eterna juventud. Unidos por azar, encontrarán – encerrados en el ambiente opresivo y violento de la pequeña ciudad del sus de los EE.UU. en donde se desarrolla la acción – formas muy distintas de seguir haciendo difíciles equilibrios entre la realidad y el deseo.

Dulce Pájaro de Juventud, se representó por primera vez en Nueva York en Marzo de 1959. Con ocasión de ese estreno, Tennessee Williams publicó lo siguiente: "Todos nosotros somos gente civilizada, lo cual significa que somos salvajes de corazón pero que observamos unas porcas normas de conductas civilizada".

La conducta civilizada me ha exigido escribir una versión que tratará con el máximo respeto los puntales básicos de un texto que ya pertenece a la historia del teatro, y al mismo tiempo que intentará acercarlo a unos nuevos criterios – nuevas normas – de relación entre el escenario y el público. También eso requiere hacer difíciles equilibrios.

Dice Tennessee Williams que el teatro que más le interesa, que más valora, es el teatro capaz de buscar "aquello que aún no se ha logrado, sino que está todavía en proceso de formación". No se refiere a logros técnicos, se refiere al teatro capaz de ser ocultamente activo, capaz de moverse por debajo de la conciencia socialmente admitida y conseguir que se reconozca interiormente la existencia de un sentimiento de culpa que – según cree – es el secreto que se esconde "en las agresiones desafiantes, en la profundamente oscura desesperación que acosa nuestros sueños, nuestra obra creadoras y nos hace desconfiar unos de otros". Son nuevamente las palabras que Tennessee Williams escribió para presentar Dulce Pájaro de Juventud y que fueron publicada en el New York Times dos días antes de sus estreno en Broadway.

Cuarenta y dos años después, Juanjo Seoane ha tenido el acierto, la sensibilidad, de recuperar uno de esos textos que hacen posible entender la capacidad seductora del teatro. De cierto teatro.

Jose Luis Miranda



Director
Alfonso Zurro


El teatro de Tennesse Williams está creado por una especie de cócteles perturbadores, bebedizos que nos desarman y nos arrastran por caminos tortuosos y desconocidos. Los ingredientes que con su maestría habitual mezcla en “Dulce pájaro de juventud” son varios y atractivos.

Destaca entre ellos el tiempo. El tiempo de una juventud que aunque haya quien pretenda tenerla atrapada, se nos escapa como la arena entre los dedos de la manos, casi sin enterarnos. La juventud como un breve viaje del que a veces nos apeamos de forma traumática.

Éxito. Éxito a cualquier precio. Un éxito que se supone liberador de los problemas que atenazan a esos personajes solitarios, desesperados, vagabundos emocionales que sueñas con encontrar un lugar donde recalar.

Y siempre latente la violencia, una violencia que puede tomas las más variadas formas, y que está ahí, bullendo, incubando la parte más salvaje y primaria de las relaciones humanas.

Un mundo donde la verdad se esconde y cada uno vive desde una perspectiva egoísta, falseada. Un mundo donde el sexo tiene un precio. Un mundo donde las drogas y el alcohol son habituales. Un mundo donde el poder no tiene escrúpulos. Un mundo donde Tennessee Williams sólo encuentra un unido enemigo: el tiempo.