Juanjo Seoane


El Pisito
Rafael Azcona

Rodolfo y Petrita forman una de tantas parejas de novios humildes que no pueden casarse porque no encuentran un piso en el que crear su hogar. Llevan doce años esperando que se muera Doña Martina, patrona de Rodolfo, una anciana de ochenta y cinco años y de salud delicada, que les ha prometido dejarles su ajuar y el piso que ocupa. Desgraciadamente para la pareja un Procurador les comunica que la ley prescribe que, muerto un inquilino, los derechos sobre el cuarto que ocupan pasa a ser del propietario del inmueble. Buscan otras opciones pero los pisos en Madrid, periferia incluida, están imposibles: los pisos libres están solo en venta o tienen unos alquileres carísimos. Desesperada, Petrita, propone una idea que había empezado como una broma. ¿Por qué no se casa Rodolfo con Doña Martina?..


La España triste y oscura que retrató Rafael Azcona en "El pisito", uno de los grandes clásicos del cine español de los cincuenta, llega hoy al teatro en un montaje dirigido por Pedro Olea que se aleja del neorrealismo de la película de Marco Ferreri para hacerse más "berlanguiano".

Pedro Olea es director de cine pero se ha dejado seducir en dos ocasiones para hacer teatro, la primera con "Inés desabrochada", de Antonio Gala, y ahora con este "Pisito" que para él es un homenaje a dos grandes maestros, Azcona y Berlanga, que rodó una buena parte de sus guiones y cuyo universo está muy presente en esta versión.

El productor Juanjo Seoane, que también es autor de la adaptación teatral junto a Bernardo Sánchez, celebra que su nombre está detrás ya de cien producciones con esta obra.

Reparto


El Pisito
Dirección: Pedro Olea

Escenografía: Wolfgang Burmann
Vestuario: Javier Artiñano
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Dir. Producción: Jose Ángel García

             
     
             

CRÍTICAS
El Pisito

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Rafael Azcona fue un español inteligente, progresista y observador (y, al parecer, buena persona) que aplicó sus evidentes cualidades como escritor, más o menos hereero de la picaresca y del esperpento, a la construcción de guiones cinematográficos. Como muchos creadores, dio lo mejor de sí mismo entre los los 30 y 40 años de edad: fue entonces cuando escribió los guiones de Episito (1959), El cochecito (1960), plácido (1961) y El verdugo (1963), cuatro películas rodadas durante la dictadura franquista, dirigidas por el italiano Marco Ferreri las dos primeras y por Luis García Berlanga las otras dos, que se cuentan entre las (no tantas) memorables de nuestro cine.

Cincuenta años después del estreno de El pisito se presenta una versión teatral, que no se ha basado en el guión dela película sino en el texto que reescribió Azcona hacia el final de su vida. Los autores de la versión afirman que el asunto del drama (el matrimonio de un pobre empleado con una anciana para poder heredar el inquilinato de un piso) "se actualiza solo", aunque más bien parece que este montaje se inscribe en una corriente bastante de moda últimamente que se complace en una mirada "retro" y nostálgica sobre nuestro pasado.

En esta linea, poco queda en la versión teatral de la tremenda y desolada sordidez de la película de Ferreri: sobre el escenario hay mucho más sentido del humor, unos decorados de tebeo que evitan el realismo y unas interpretaciones llevadas hacia la ternura. Pero no hay que tomarse esto a mal: el espectáculo es digno y divertido, la dirección es eficaz, los decorados son buenos y los actores están muy bien. A Pepe Viyuela se le acaba creyendo todo, y Asunción Balaguer, a sus casi 84 años, está que dan ganas de llevarsela a casa.

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