Juanjo Seoane


La Dama del Alba
Alejandro Casona

Casona y "La Valdés", o cuando el Teatro es "Teatro"

No me cabe la menor duda, de que cuando finalice este siglo XX y veamos, con un poco de distanciación, el panorama teatral de España de los últimos cien años, Alejandro Casona, ocupará por derecho propio, un destacado lugar entre los más importantes autores de este tiempo.

Casona nunca pretendió ser un genio,... pero su teatro, lo que si fue siempre, fue eso, tan simple, pero tan difícil de conseguir. "Teatro"... y de la mejor carpintería.


"La Dama del Alba" era su obra preferida, en los principales teatros del mundo entero. ¿Por qué no vamos a hacer lo mismo en nuestro país? Hace 30 años, en 1961, y en el Teatro Bellas Artes, se estrenaba en España. El público de menos de cuarenta y tantos años es dificil que la haya visto. Creo casi una obligación, reponer de vez en cuando, los títulos más importantes de nuestra literatura teatral. Ahora le ha llegado el turno a esta "Dama del Alba". Es un proyecto, realizado con cariño, y creo que eso lo nota el público, que día a día, aplaude, fervorosamente cada representación.

He querido que Alejandro Casona, en éste tan llevado y traído, año 92, no esté ausente en el panorama teatral español. Él, que por razones políticas, se vio obligado a estrenar casi todas sus obras, incluida esta "Dama del Alba", en Hispanoamérica, creo que es justicia que en estos momentos se le abran de nuevo los escenarios de su patria, y tenga una digna representación, de lo que fue, y seguirá siendo, su Teatro.

Además para mi, este montaje ha tenido una doble alegría: volver a acercar al público español a Alejandro Casona y recuperar para la escena, a una de nuestras más míticas actrices: María Jesús Valdés.

Hace muchos años: creo que en el verano de 1955, en la Plaza Porticada de Santander, vi por primera vez actuar a María Jesús en el papel de Melilbea de "La Celestina", dirigida por José Luis Alonso. Fue tal el impacto que recibí, que a partir de ese momento, mi meta fue el teatro. Cuando vine a Madrid a estudiar en la Escuela Superior de Arte Dramático, "la Valdés" ya se había retirado. Siempre pensé que tenía que volver... que algún día, yo conseguiría, que ella volviese al teatro. Parecía un imposible... pero a veces, las cosas más difíciles, cuando se quieren con fuerza, terminan convirtiéndose en realidad. Desde hace once años, creo que no ha pasado un solo mes sin intentarlo. María Jesú Valdés que dejó el teatro por amor, en 1957..., vuelve también por amor al teatro en 1991. Esperemos qeu ya se quede siempre entre nosostros..., entre sus compañeros, y entre el público, que siempre la recordó, y que siempre la seguirán recordando.

Juanjo Seoane

Ante un nuevo montaje de "La Dama de Alba"

Dirigir "La Dama del Alba" en el Teatro Bellas Artes de Madrid, como lo hiciera en 1962 José Tamayo, uno de los maestros-directores de escena que más he admirado siempre, ha sido para mí un honor a la vez que un reto.

Treinta años después, la seducción del texto de Alejandro Casona permanece intacta. El original tratamiento de su personaje central, la Muerte - encarnada en la Peregrina bella y enigmática -, se une al tono de leyenda que impregna toda la obra para contarnos, en el contexto del paisaje y las gentes de Asturias, "esta historia verdadera qeu parece un cuento".

Otro de los atractivos de "La Dama del Alba" reside, precisamente, en su capacidad para situarnos, a través de los dos planos que coexisten en la obra, en la frontera entre lo real y lo irreal; potenciando las situaciones límite vividas por los personajes: más que símbolos, seres humanos marcados por la tragedia.

Este montaje tiene para mí el aliciente especial de haber podido dirigir a Mª Jesús Valdés, uno delos grandes mitos de la escena española. Cuenta la leyenda que era una actriz prodigiosa, cuyo talento era admirado y elogiado por todos. Y, sin embargo, un día lo dejó todo por amor. Durante años, las protestas del público, reclamando su presencia en la escena, fueron inútiles. Pero cuando todos empezaban a olvidarla, se hizo el milagro y una noche, mágica, regresó a la escena como si el tiempo transcurrido hubiera sido sólo un instante. Gracias a a su capacidad de riesgo, su generosidad y su pasión por el teatro, este montaje ha sido par mí una experiencia inolvidable.

He tenido además la inmensa suerte de contar con un reparto brillante de primeras figuras del teatro; Queta Claver, Angel de Andrés, Lina Canalejas, Silvia Marsó y jóvenes promesas; Gabriel Garbisu, Manolo Rochel y Encarna Gómez, capaz de enfrentarse a la complejidad de matices que exige la interpretación de los personajes de "La Dama del Alba".

Alfonso Barajas (escenógrafo), Fernando Arribas (iluminador) y el equipo técnico han hecho posible una puesta en escena cuidada y rigurosa.

Mi agradecimiento a todos, por entregarse plenamente con dedicación y entusiasmo.

Y, cómo no, a Juanjo Seoane, el productor, que una vez más apostó por el teatro de calidad. Espero que pueda recoger el fruto de tantas horas de trabajo dedicadas a hacer realidad un proyecto tan ambicioso.

Juan Carlos Pérez de la Fuente

Reparto


La Dama del Alba
Dirección: J. C. Pérez de la Fuente

El Abuelo
Ángel de Andrés

Telva
Queta Claver

Madre
Lina Canalejas

Falín
Ramón Herrero

Andrés
Héctor Ferrari
Alvaro Ramos


Dorina
Sonia Bayón
Miriam Ferrari


Quico
Manolo Rochel

Martín
Gabriel Garbisu

La Peregrina
María Jesús Valdés

Adela
Silvia Marsó

La Hija
Encarna Gómez

Las Sanjuaneras
Rosario Calleja
Lucía Navarro
Elena Calvo


Los Mozos
Ángel Manuel Sánchez
Gustavo Salmerón
Jorge Seoane

 

 

 

 

 

             
     
             

AUTOR
Alejandro Casona

Alejandro Rodríguez Álvarez, conocido como Alejandro Casona, o también El Solitario fue un dramaturgo y poeta español perteneciente a la Generación del 27. Se le suele enmarcar dentro de la corriente denominada "teatro poético", heredera del modernismo impulsado por Rubén Darío. Por su estilo lírico y sentimental, su producción dramática también se relaciona a veces con la de Federico García Lorca.

Maestro de profesión, manifestó su firme vocación didáctica - inspirada claramente en el ideario de la Institución Libre de Enseñanza- y su defensa de los valores progresistas en diversos proyectos de difusión cultural como las llamadas Misiones Pedagógicas, creadas durante la Segunda República Española.

En este mismo sentido, realizó numerosas y excelentes adaptaciones de obras clásicas teatrales y narrativas, tanto para adultos como para niños y jóvenes. Además, en todas sus creaciones dramáticas originales supo transmitir mensajes de notable profundidad y claro compromiso social sin renunciar por ello a un lenguaje de indudable aliento poético.

Marchó al exilio a raíz de la Guerra Civil Española y, tras pasar por México, se estableció durante una larga temporada en Argentina. En este país gozó de notable éxito de crítica y público. No regresó definitivamente a España hasta 1962, donde permaneció hasta su muerte el 17 de septiembre de 1965 en Madrid. Tras haber sido una de las figuras más reconocidas de la escena española y sudamericana, el regreso del extranjero supuso para él una terrible decepción, ya que los principales autores y críticos teatrales del momento consideraron sus obras anticuadas, producto de una época definitivamente terminada.



Director
Juan Carlos Pérez de la Fuente


Hace varios años, viendo la magnífica película de Lubitsch basada en El abanico de Lady Windermere pude constatar que su imagen fascinante no conseguía transmitir por sí misma las sutilezas que encierran las palabras en los textos de Wilde. La versión muda del genial cineaqsta conserva parte del argumento de El abanico de Lady Windermere y mantiene su enfoque crítico de una socidad "hipócrita y degradante". Sin embargo, no pudo verificar el viejo aforismo de que "una imagen vale más que mil palabras".

Con la humildad que nace de la veneración me he atrevido a dirigir uno de los títulos míticos de la alta comedia. He pretendido ser absolutamente fiel al espíritu de Wilde, sin caer en la tentación de convertir El abanico de Lady Windermere en una mera excusa para el lucimiento de la dirección. Las licencias que se aprecian en el montaje se justifican por la excesiva duración de la obra original y por los avances que el propio lenguaje teatral de nuestro timepo impone a este tipo de teatro.

La versión de Ana Diosdado aporta, por su parte, una visión aun más fidedigna de la obra al introducir al propio Wilde como personaje exterior que comenta su comedia. De esta manera, la vida y la obra del autor se funden en una simbiosis perfecta. Además incorpora así un distanciamiento crítico imprescindible para vencer las fronteras del paso del tiempo y potencia la ironía del texto, fuente permanente de placer intelectual para el espectador.

Recuperar la alta comedia en todo su esplendor no es una empresa fácil, debido a los elevados coste que exige a toda producción que aspire a presentar con decoro y elegancia el vestuario y la escenografía del género. Ello explica la ausencia de este tipo de espectáculos en nuestra cartelera. Solamente un soñador, loco por el teatro, sería capaz de apostar desde la empresa privada por un montaje tan espectacular. Tardará muchos años en repetirse una experiencia semejante. El productor Juanjo Seoane alcanza su plenitud con este proyecto que reúne un equipo artístico y técnico de unas características irrepetibles.

Una vez más, al frente de un prestigioso reparto de primeras figuras del teatro, se alza Amparo Rivelles, la gran dama de la alta comedia española. Ella es la elegancia, la ironía, la naturalidad, la inteligencia y la generosidad como mujer y como actriz. A estas cualidades debemos sumar su condición de estrella, que le permite brillar con luz propia en la creación del personaje de Mrs. Erlynne, que sin duda calificaremos de genial.

Junto a Amparo Rivelles, dos excepcionales actrices de siempre, Margot Cottens y Maruchi Fresno, que componen unos personajes inolvidables. como inolvidables son también las interpretaciones de Carmen Conesa, Juan Gea y Ramón Pons. Les acompañan James Duggan, Emilio Alonso y Francisco Olmo, insuperables en sus respectivos personajes. Todos los citados y el resto de actores y actrices que figuran en el programa componen un reparto de lujo. Un reparto de excelente profesionales con los que el trabajo de dirección ha sido tarea grata y reconfortante.

La alta comedia exige además la presencia de un equipo artístico y técnico que pueda hacer realidad una escenografía grandiosa, un vestuario espectacular y una iluminación mágica. Alvaro Valencia, Javier Artiñano y Fernando Arribas han hecho posible este sueño.

¡Ojalá dentro de muchos años podamos decir que con El abanico de Lady Windermere se inició un nuevo estilo de hacer teatro!

Juan Carlos Pérez de la Fuente