Juanjo Seoane


MEDEA
Eurípides

Eurípides, el rey del culebrón ...

La tragedia, como bien saben - y, por desgracia, incluso por experiencia propia - hasta los niños de pecho, es el género literario especializado en truculencias. Por ejemploo, el niño Samuel Torres, de tres meses, fue asesinado en Texas, el 8 de Junio de 2001, por los disparos efectuados por su propio padre, quien, como ejercicio de precalentamiento, había abierto fuego antes contra dos niñas de diez y once años. Ese mismo día, un iluminado, armado con un cuchillo de cocina, penetró en una escuela de primaria de Osaka, al oeste de Japón, y asesinó a puñaladas a ocho escolares - siete niñas y un niño - de entre seis y ocho años. En consecuenia, las truculencias relatadas en los versos de la tragedia no

se las inventa Eurípides, sino que las toma, más o menos, de losmedios de comunicación donde, todos los días, hallamos el surtido más variado de delirios y desgracias humanas. Pero, afotunadamente, hay también padres menos irresponsables que el de Samuel Torres y no incurren jamás en la locura de disparar contra sus hijos sino que se limitan sólo a secuestrarlos, aunque, por supuesto, inducidos no tanto por el amor a los niños como por el fresco odio a la madre o el padre de las criaturas. Y éste es el tema central de Medea: Jasón ha abandonado a Medea, con quien ha tenido dos hijos, por Galuce, la hija del rey de Corinto. Y Medea, furiosa, le telefonea al padre de Samuel Torres y le pide que le aconseje cómo debe vengarse. El texto de la versión es muy fiel al original de Eurípides: el telefonazo de Medea al texano es sólo metafórico. Al menos, en el escenario, no habrá móviles.

Ramón Irigoyen

Tomar la decisión de representar "Medea" es siempre para una actriz como emprender un largo, bello y peligroso viaje. No le quita la incertidumbre y aventura el hecho de haberlo ya representado en el pasado. Al contrario. Si, como en mi caso, esa oscura heroína te ha acompañado durante una ya larga carrera, si has ido representándola una y otra vez, poniéndote en manso de diferentes directores que te ayudan a descubrir más y más los repliegues oscuros o luminosos de su tormentosa pesonalida, si llegas, en una madurez total, a las manos, tiernas e inflexibles, de Michael Cacoyannis, para, una vez más someterte al rito seductor y aborrecible de meterte en la piel de la desdichada infanticida, es absolutamente seguro que eres una actriz de raza, una persona valerosa y alguien con poco instinto de conservación.

Nuria Espert

Reparto


Medea
Dirección: Michael Cacoyannis

Nodriza - Ana Frau

Preceptor - Francisco Güijar

Niños
Adrián Portugal
Pepito Palomo


Medea - Nuria Espert

Coro
Carmen Arévalo
Montse Muñoz
Gloria Vega
Lola Peno
Cristina Morella
Marisa Segovia
Beatriz Ortega
Imelda Casanova
Amalia Hornero


Creonte - Miguel Palenzuela

Jasón - Manuel Navarro

Egeo - Rafael Ramos de Castro

Mensajero - Juanjo Artero

             
     
             

AUTOR
Eurípides

Dramaturgo griego, el tercero junto con Esquilo y Sófocles de los tres grandes poetas trágicos de Ática. Su obra, enormemente popular en su época, ejerció una influencia notable en el teatro romano. Posteriormente su influencia se advierte en el teatro del renacimiento como en los dramaturgos franceses Pierre Corneille y Jean Baptiste Racine. Según la tradición, Eurípides nació en Salamina, un 23 de septiembre probablemente del año 480 a.C., el día de la gran batalla naval entre los griegos y los persas. Sus padres, según afirman ciertos expertos, pertenecían a la nobleza; en opinión de otros, sin embargo, eran de origen humilde. Su hijo, en cualquier caso, recibió una esmerada educación. Las obras de Eurípides comenzaron a representarse en los festivales dramáticos de Ática durante el año 454 a.C., pero hasta el año 442 a.C. el autor no obtuvo el primer premio. Esta distinción, pese a su prolífico talento, no recayó sobre él más que en cuatro ocasiones. Además de sus escritos se interesó muy especialmente por la filosofía y la ciencia Si bien Eurípides no se identificó personalmente con una determinada escuela filosófica, recibió la influencia de los sofistas y de filósofos como Protágoras, Anaxágoras y Sócrates. Fue un hombre austero, y se consideraba incomprendido por sus contemporáneos, conclusión que, por lo demás, no carece de fundamento, pues fue frecuentemente objeto de ataques por parte de los escritores atenienses de comedia: Aristófanes lanzó contra él una sátira en Las ranas (405 a.C.). Las obras de Eurípides eran criticadas por su carácter anticonvencional, por sus diálogos naturales (sus héroes y príncipes hablaban un lenguaje cotidiano) y por su independencia de los valores morales y religiosos tradicionales. A pesar de todo, sus obras se hicieron famosas en toda Grecia. Al final de su vida abandonó Atenas y se instaló en Macedonia.

A diferencia de Esquilo y Sófocles, Eurípides representaba los nuevos movimientos morales, sociales y políticos surgidos en Atenas hacia finales del siglo V a.C. Fue éste un periodo enormemente fructífero en el plano intelectual, durante el cual el conocimiento era considerado como el mayor de los logros terrenales. Anaxágoras acababa de demostrar que el aire era un elemento y que el Sol no era una divinidad, sino pura materia. Se establecían nuevas verdades en todos los campos del saber y Eurípides, sumamente receptivo a todas ellas, introdujo una nueva conciencia en la tragedia. Se interesó ante todo por el pensamiento y las experiencias del ser humano ordinario, más que por las figuras legendarias del pasado heroico. Si bien bebió en las fuentes de la mitología antigua, Eurípides trataba a sus personajes de un modo realista: ya no eran símbolos idealizados y ajenos a la vida normal, sino que se comportaban como sus contemporáneos atenienses. Eurípides compartió el escepticismo intelectual de su época y arremetió en sus obras contra los dogmas morales y religiosos del pasado, que aún gozaban de cierto crédito entre el pueblo llano. Su actitud y su estado de ánimo se movían entre ambos extremos, a veces incluso dentro de una misma obra. Era capaz de demostrar la corrupción y la debilidad humana con amargura y hondo realismo, y al mismo tiempo de reflejar en sus obras un profundo respeto por el heroísmo humano, la dignidad y la pasión. Eurípides asignó un lugar destacado en su obra a los personajes femeninos y el protagonista de sus dramas era con frecuencia una heroína del crimen o la virtud.

La estructura de las obras de Eurípides se ha tachado a menudo de imperfecta por el uso del coro como un elemento independiente de la acción, y por el hecho de que sus obras se basan con frecuencia en brillantes episodios inconexos, que no constituyen una unidad coherente para el desarrollo gradual de la trama. Sin embargo, en obras como Medea (431 a.C.), la trama se desarrolla sin obstáculos hasta alcanzar su clímax devastador. También se le ha criticado el uso de un prólogo explicativo en el que pone en conocimiento de los espectadores sucesos anteriores al comienzo de la obra y a menudo esboza también los acontecimientos futuros. Aristófanes lo ridiculizó por el uso mecánico y exagerado de este recurso, normalmente cargado de largas historias acerca de los personajes dramáticos. Otros de sus recursos eran el deus ex machina, o introducción inesperada de un dios para facilitar o provocar el desenlace, y la alteración de las leyendas en función de las necesidades de la trama. Eurípides extrajo sus tramas de las mismas fuentes que los demás dramaturgos griegos. Los mitos y leyendas griegos llamaron poderosamente su atención, en particular las aventuras de héroes atenienses como Teseo. También buscó nuevos temas de inspiración, inclinándose de manera especial por aquéllos que sugerían emociones violentas y actos románticos. Tales fueron las historias de los héroes Belerofonte y Faetón, que Eurípides fue el primero en tratar dramáticamente. En Las bacantes también se pone de manifiesto el aspecto liberador de la religión dionisíaca, y los peligros que entraña la pérdida del control y la razón: presas de un frenesí báquico, Agave y las mujeres de Tebas descuartizan a Penteo, sin que Agave sea consciente de que la víctima es en realidad su propio hijo. De las numerosas obras atribuidas a Eurípides se conservan diecisiete tragedias y un drama satírico, Los cíclopes. Entre las tragedias de fecha conocida figuran Alcestes (438 a.C.), Medea (431 a.C.), Hipólito (428 a.C.), Las troyanas (415 a.C.), Helena (412 a.C.), Orestes (408 a.C.), Ifigenia en Áulide y Las bacantes (ambas representadas póstumamente en el 405 a.C.). Entre las obras de fecha incierta destacan Andrómaca, Hércules, Hécuba, Los suplicantes, Electra, Hércules loco, Ifigenia entre los tauros, Ión y Las fenicias.



Director
Michael Cacoyannis


Cineasta griego que guió los comienzos cinematográficos de Melina y Mercuri y de Irene Papas, y personificó la esperanza de un nuevo cine griego a finales de la década de los 50, antes de alcanzar el éxito mundial con "Zorba el Griego" (1964).

Nacido en Limassol (Chipre), Michael Cacoyannis estudió Derecho antes de probar suerte en Londres como actor y director de teatro. De vuelta a Grecia, a mitad de los años cincuenta, dirigió varias peliculas de éxito, como "Stella" 1995, con Melina Mercuri, "La chica de negro" 1956, al tiempo que proseguía su carrera como cineasta y director de escena en Londres.

Continúa su producción cinematográfica como realizador tocando géneros muy diferentes, como "Elektra" 1962, con Irene Papas; "Zorba el Griego" 1964, según la obra de Nicos Kazantzakis, Anthony Quinn en uno de sus papeles más conocidos. La música de esta película, de Mikis Theodorakis dio la vuelta al mundo, consiguió tres nominaciones a los Óscar 1964: Mejor película, Mejor dirección y Mejor guión adaptado. Dentro del género de tragedia griega, realiza "Las Troyanas" 1971, con Katharine Hepburn, Vanessa Redgrave, Genevieve Bujold e Irene Papas. "Ifigenia" 1977. Y la más reciente "Up Down and Sideways" 1992.

Como director teatral cabe destacar el montaje que realizó para la Ópera de Frankfurt sobre la obra de Gluck "Ifigenia en Táuride", y la versión de Jean Paul Sartre de la tragedia griega "Las Troyanas" estrenada en París en 1965.